domingo, 1 de mayo de 2011

La extraña naturaleza del Ballet

Quizá luego de haber empezado danza clásica, hayas notado que fue mucho más difícil de lo que la imaginabas, que hubo cierta subestimación de tu parte en cuanto a su realización. Y de seguro, no habrás sido el/la único/a. Incluso, para el ojo de un tercero que nunca practicó esta danza, no es extraño que éste siempre reste un alto porcentaje de dificultad en lo que hacen los bailarines. ¿Acaso alguna vez ellos se pusieron a hacer un “en dehors”, o a hacer un balance y mantenerse firmes sin moverse?

No es culpa del espectador el no apreciar al cien por ciento lo difícil del ballet. Acaso puede ser que aquella danza que se supo ganar el respeto de todos los bailarines por su extremada dificultad, sea irónicamente la responsable de demostrar en ciertas ocasiones, lo inverso frente a los ojos de aquel que no la practica. En otras palabras, que el ballet sea percibido con una dificultad muchísimo menor por aquel que lo está viendo.



Los que estamos en esto desde adentro, e incluso también, aquellos fanáticos de esta danza, entendemos y hasta tal vez, apreciamos en forma distinta el gran labor de los bailarines en escena. Comprendemos que el ballet no es una danza fácil y que requiere mucha práctica. Sabemos que el bailarín que está levantando a su partenaire con una gran destreza, en realidad, se pasó horas y horas ensayando para que el público jamás se percatara del esfuerzo que aquella acción implicaba. Por lo cual, podemos llegar a la conclusión de que se pretende demostrar una naturaleza muy distinta e inclusive, rara, es decir, poco común a la que estamos acostumbrados a ver normalmente en el día a día pero siempre dando un resalte al hecho de que para aquellos bailarines en escena, esa naturaleza es normal y que en la misma no cuesta para nada poder realizar cualquier paso que requiera una gran técnica.

Si el ballet se expone lo suficientemente atractivo ante la mirada (ya sea por la espectacular técnica y/o la gracia del conjunto de bailarines) y logra “meternos” a nosotros dentro del mismo o dentro del personaje que se está interpretando, se está logrando en forma mágica hacernos “ingresar” dentro de aquella naturaleza, es decir, dentro de aquel ambiente en donde todo se puede, donde las dificultades no existen.
Tal vez esta conexión que se genera sea la culpable de darnos luego una sensación errónea sobre la realidad en cuanto a la habilidad que se debe tener para poder practicar esta danza. Sería bueno ser críticos dentro y fuera de esa naturaleza que crea el ballet. Por dentro dejándose llevar por la danza y sus increíbles movimientos y por fuera siendo realistas, sabiendo que lo que estamos viendo no es para nada fácil. Que ciertos encadenamientos se vean “fáciles”, no necesariamente significa que en verdad lo sean.

Estaría bueno que compartas tu opinión y/o experiencias acá también!! ¿Te resultó ser la danza clásica más difícil de lo que creías?
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