lunes, 12 de julio de 2010

La Danza: Tan adictiva como...

Pasó mucho tiempo desde la última vez que escribí. Pero hubo un motivo, que no me atrevía a publicarlo justamente en un blog de danza. Sin embargo, luego de pensar me di cuenta que no tenía sentido ocultarlo, ya que quizá el problema por el que estaba pasando, muchos bailarines ya lo habrían tenido. Aunque hoy en día estoy mucho mejor, hace unos días atrás, estaba con la motivación por el piso. No tenía ganas de bailar, de ir a ningún estudio, nada. Lo extraño es que aún así no quería dejar la danza, es decir, por más que especulaba en la posibilidad de hacer otra cosa en mi vida, se me hacía casi imposible pensarlo. Quizá sea una exageración, pero ahora encuentro a la danza como un vicio. Al practicarla, me siento muy bien, vuelvo con grandes ánimos a casa. Y si por algún motivo no asisto a una clase, ese día casi seguramente es un día en el que voy a estar mal, un día en el que no voy a estar de buen humor. Esto es lo que la danza hasta hoy en día se ha transformado para mí. Por más que me encuentre en una etapa en la que mi motivación por la danza haya descendido considerablemente, solo puede hacerme lograr perderme de algunas clases. Pero sé que tarde o temprano, recupero la motivación y nuevamente vuelvo a dar lo mejor de mí. Aunque no estoy seguro de cuanto pudo haber influido en realidad, hace poco tuve que lamentar la perdida de un ser querido. Y justo en el momento de aquella perdida, no estaba en mi mejor momento de danza por lo que complicó aún más las cosas. Pero otra vez he vuelto a la carga, otra vez he vuelto a disfrutar al máximo cada clase de danza. Creo que lo que me pasó (el haber perdido el entusiasmo) con la danza, es algo normal y no pienso que es algo que me sucede a mi solamente. Por lo menos, cuando le pregunté a una bailarina de muy buena experiencia, me dijo que esas cosas solían pasar a lo largo de la carrera. Y que no tema, que las buenas ganas terminan volviendo pronto. ¿Acaso uno siempre va a estar feliz con lo que hace y va a mantener el mismo entusiasmo del principio siempre? No estoy diciendo que con el tiempo te deje de ir gustando, todo lo contrario, te va a seguir gustando pero tus ganas o entusiasmos van a ir cambiando a lo largo de la carrera (sea cual sea) creo yo. En algunos momentos vas a sentir que dejas todo en lo que haces (es decir, que haces lo mejor posible) y en otros momentos vas a sentir que lo haces pero a media marcha.

¿Por qué no dejaría la danza?

No dejaría la danza porque es única, nada me da la misma satisfacción a por ejemplo, al estar en el escenario, luego de haber terminado una función. O por ejemplo, que te pongan una coreo, que la veas complicada de entrada y después la satisfacción de ver que la estás haciendo como te la pidieron es único también. Si abandonara la carrera, me perdería de todo eso entre muchas cosas más que están muy buenas. Además, no me extrañaría oírme a mi mismo diciendo que si habría seguido con la carrera, hubiese llegado a ser un gran bailarín, jaja. Y me daría mucha lástima ver como iría perdiendo la técnica y elasticidad con el correr de los días.
En fin…

Estaría bueno que compartas tu opinión y/o experiencias acá también!! ¿Alguna vez has perdido el entusiasmo, las ganas, por algo que realmente amabas?

sábado, 20 de marzo de 2010

La escalera del progreso

Cuánto que puede suceder en menos de un año en la danza, ¿no?
Imagen extraída de: caracasenunclick.blogspot.com 
Es increíble, pero no solo desde la formación como bailarín que uno va adquiriendo con el correr de los días, que al fin y al cabo, termina siendo un punto a considerar luego de un determinado tiempo. Sino también las experiencias que se viven. Desde ensayos muy divertidos, que por ende terminan en "funciones" o "muestras" y en las cuales, ya estamos "expuestos". ¿A qué estamos "expuestos"? Ante los ojos del público, familiares, amigos, gente que no conocemos y además quién sabrá quién puede estar ahí mirándo el espectáculo mezclado entre los demás en ciertas ocaciones. Si sacaramos a toda esa gente, sería algo vacío, sin sentido. Además, esas caras curiosas de nosotros, son las que le ponen la emoción al show, que por bueno que sea, también tiene sus contras, como los nervios. Y cómo me voy a olvidar de las audiciones, algunas peores que otras, por sobre todo, las que toman entre 60 a 90 minutos. Esas no están tán buenas, porque son en las que uno está más nervioso. Lo mejor, es cuando uno se olvida que está en una audición y disfruta de la misma, como si fuese una clase más, pero generalmente, esto sucede cuando se trata en el caso de audiciones que toman más de un día de evaluación.
De todas formas, los nervios nos juegan en contra cuanto más inseguros de nosotros mismos estamos. Es decir, si nosotros ya estamos convencidos de que algo nos va a salir bien, entonces, no dejamos tiempo para preocuparnos, porque no existe esa necesidad y de tal modo, no hay nervios o muy pocos. Lo mismo cuando se rinde un final para citar un ejemplo. Como bien se decía, esos nervios marcan una "inseguridad" muchas veces. Y es lógico, porque a veces ni sabemos que van a pedir en la audición.

domingo, 17 de enero de 2010

Ballet, más que una danza

Decir que el Ballet es solo una danza, sería quedarse un poco corto de palabras. La danza clásica se podría decir que es sinónimo de...

Imagen de "www.about.com"
1. Coordinación.
2. Ritmo.
3. Flexibilidad.
4. Fuerza.
5. Equilibrio.
6. Memoria.
7. Actitud escenica.
8. Perseverancia.

Y todas estas combinadas, son las que le agregan la tan aclamada dificultad con la que se relaciona siempre a dicha danza. La capacidad para ir siguiendo a tiempo la coreografía marcada por la música, requiere siempre tener una concentración constante, y por sobre todo, un buen oído. Tener la disponibilidad técnica necesaria para realizar los pasos que la danza ofrece, ya hace que la misma, no sea una danza para cualquiera, y es aquí donde quizá hay un gran "filtro" en el que quedan muchas y muchos bailarines. A veces cuesta hacerle entender a un bailarín joven que ciertas partes de la danza, solo van a salir después de un tiempo y con mucho trabajo. De la paciencia, nace la perseverancia, y con ésta última, se marcan los objetivos de uno. Por eso la misma, es muy importante para la carrera del bailarín, ya que en todo momento va a haber metas por lograr. También hay que destacar, que ciertas veces el ballet requiere que sus bailarines hagan interpretaciones, lo cual esto implica saber actuar. A lo que quiero llegar con esto, es que ya desde el vamos, queda claro que el ballet no se trata solamente de bailar nomás.